Ramiro Urioste
Te pones la toga, entras en la Sala de vistas y la prueba se despliega ante tí como un tablero de ajedrez. Te quedan tres horas de interrogatorios, testificales y periciales…miras al Juez y aquello no acaba hasta que sales por la puerta, así es un juicio.
Como abogado, he conocido a médicos de todas las especialidades y me quedo con el 95%…; entre ellos mi padre, cirujano digestivo y ahora jubilado. A los siete años me fascinaba hojear aquellos libros de anatomía que tenía en su despacho.
Como lo mío eran las letras, estudié derecho y me acerqué lo más posible a la medicina. Mi primer caso práctico en segundo de carrera, fue defender a un “medico”. representado por un compañero de facultad. Vaya casualidad….
En mi época universitaria ,entre libros de derecho, dediqué algunos veranos a viajar por el mundo… Con interrail atravesé el circulo polar hasta Cabo Norte, acampé con los Tuaregs en el Sahara y me adentré en Sudamérica en un viaje inolvidable…del que casi no vuelvo, pero me convencieron…
En el año 2.000 creamos junto a mi socio, el despacho de abogados, Urioste&Valenzuela, tengo grandes recuerdos de aquella época. Una década más tarde, nos unimos a DS Legal Abogados, un gran despacho, que es donde actualmente desarrollo mi actividad.
Pilar Pérez.
Estudié para judicaturas, pero al final decidí incorporarme al mundo editorial. Desarrollo mi actividad en Madrid y me gusta viajar con mi familia. Cuando Ramiro me propuso el proyecto de DOCTORLEY, supuso un reto para mí y no lo dudé ni un instante.
He trabajado como redactora jurídica en la compañía FRANCIS LEFEBVRE, clasificando jurisprudencia y analizando resoluciones judiciales.
El mundo sanitario siempre me ha interesado. En mi familia tengo una hermana médico y otra enfermera, a las que admiro por su dedicación y entrega a la profesión.
Al crear el podcast de doctorley, me dí cuenta de lo compleja que es la actividad sanitaria y la necesidad de darla a conocer de forma sencilla. Espero poder contribuir a su difusión.
Doctorley.
En estos años he comprobado, que el margen de error en el ejercicio de la medicina es inabarcable y así me lo transmiten los mejores profesionales del sector y las continuas reclamaciones que tengo que defender en el ámbito judicial.
Hacer un mapa de las zonas de riesgo de cada una de las especialidades, me parece una tarea fascinante y no deja ser una aventura en sí misma.
Si un solo episodio, genera una reflexión y con ello se evita un error asistencial, alguien saldrá muy beneficiado y nunca lo sabrá… la perfecta LEX ARTIS.
